miércoles, 2 de septiembre de 2015

Una experiencia Dely... ciosa



Hace unas semanas empezamos a coordinar una cita con una pareja amiga del Facebook, Dely y Luis, ya hacía tiempo que nos seguíamos y un amigo en común empezó a hacer de facilitador del encuentro y cuando menos lo pensamos la cita estaba agendada…

Quedamos en el viernes, por la tarde, a las 17:30h en encontrarnos en un parque cerca del hotel al que acudiríamos, yo debía pasar comprando un traguito, a Dely le gusta tomar su “cuba libre” en sus citas y había que complacerla.

Dely muy recatada en la calle
Desde alrededor de las 16:00h empezamos a mantener comunicación permanente, “ya estamos cerrando el trabajo”, “ya estamos saliendo”, “en camino”, “el tráfico está terrible”… ellos ya estaban en el parque esperando y por fin llegué yo también… bastante gente, yo solo los había visto en una foto pero al fin nos reconocimos y caminamos a darnos el encuentro.
Un saludo muy cordial y de inmediato empezó una conversación muy coloquial, sin tensión, y con mucha tranquilidad caminamos hacia el hotel, ellos ingresaron primero y a los pocos minutos entré yo.

Pedimos la habitación e ingresamos, nos acomodamos, pusimos las botellas sobre la mesita y nos sentamos alrededor de ella a continuar con la conversación, contando anécdotas y riendo con ellas… cuando menos acordamos la botella de ron se había terminado y casi fue como una señal silenciosa para que Luis desapareciera del ambiente, se metió al baño y ahí se quedó en silencio.

Ya había oscurecido pero se podía ver en la penumbra y casi simultáneamente Dely y yo nos paramos para de inmediato unir nuestras bocas, los labios entreabiertos casi se comían y las lenguas invadían la boca ajena…
Muy putita en el cuarto

Mis brazos la abrazaban y mis manos recorrían su cuerpo apoderándome de sus ricas y grandes nalgas, sus ricas tetas, cintura, piernas y, entre ellas, su conchita… por su parte ella también recorría mi cuerpo con sus manos hasta apoderarse de mi verga que erecta era presionada por sobre mi pantalón… todo se calentó muy rápido y la ropa comenzó a estorbar y empezamos a quitárnosla con desesperación, nos desnudábamos casi sin dejar de besarnos, era un poco difícil desvestirnos si dejar de besarnos pero lo hicimos.

Finalmente estuvimos en la cama, yo denudo y ella casi desnuda, se mantuvo con el calzó y una coqueta malla que cubría sus deliciosas piernas y ahí nos seguimos besando por una largo rato, beso que solo se detuvo para que ella bajara a apoderarse de mi verga con su boca… qué rica mamada me estaba dando, lo succionaba con maestría, y ahí me dejó al alcance su rico culo que empecé a acariciar, y a juguetear con su conchita, con su empapada conchita, qué manera de lubricar! Le metía los dedos y la masturbaba mientras ella mamaba, esa malla por linda que le quedara me estorbaba y se la quité con la esperanza de pasar a un 69 pero ya libre de toda prenda ella me dijo “¡por favor ponte tu condón y penétrame ya!” y había que complacer a la dama…

Con la mayor velocidad que pude me coloqué el condón y acto seguido me acomodé sobre la cama porque ella quería montar y qué bien que la dejé porque ella una vez más lo hizo con una maravillosa maestría, qué manera de moverse, tenía un ritmo delicioso, subía y bajaba resbalándose sobre toda mi pinga que se deleitaba con tan ricos movimientos, era un tipo de movimiento y al momento cambiaba a otro, siempre gimiendo, siempre besando, siempre diciéndome “qué rico cachas”, pero lo decía despacito, yo quería que lo dijera fuerte, yo quería que gritara para que lo escuchara el cornudo de su marido que esperaba en el baño… pero no, ese momento era solo nuestro.

Yo por mi parte hacía mi trabajo de bombera desde abajo, aprisionando sus nalgas, sus tetas su cintura para buscar darle una penetración más profunda, yo quería que sintiera toda mi pinga, quería darle todo el placer posible mientras le decía “¡qué rico te mueves!” “¡qué rico cachas!”

Ambos gozábamos y gemíamos, para eso estábamos ahí… cachamos un largo rato en esa posición, ella tenía un movimiento nuevo a cada momento, por rato se daba de sentones y se la metía toda hasta la base de los huevos, ¡qué ricos sentones daba!

Finalmente ella pidió cachar de perrito y de inmediato la complací, ella adoptó la posición y al instante le metí la pinga hasta el fondo, la tomé de la cintura, de sus ricas caderas, y empecé a darle un rápido y fuerte mete y saca para hacerla gemir… ¡qué rico fue bombearla así por un largo rato!

La caché en esa posición por largo rato, solté su cadera solo para nalguearla y para acariciar su culo y aprovechar para deslizar mi pulgar dentro de su rico ano… con qué facilidad se introdujo, se sintió como un plop al hacer ingresar todo mi pulgar dentro de su culo y así seguí con el mete y saca.

Fue en ese momento que recién se asomó el cornudo que ya sin poder resistirse asomó su brazo para tomar las fotos que inmortalicen el sublime momento de placer que estábamos teniendo pero para nosotros fue como si no estuviera, seguíamos en lo nuestro cachando y cachando hasta que el orgasmo llegó… ¡qué rico orgasmo! Realmente uno de los mejores de mi vida.

Le saqué la pinga, la verdad sin muchas ganas de hacerlo, hubiese querido seguir dentro de ella por mucho rato más pero la flacidez había llegado y ya no cumplía función alguna ahí y para ser prácticos había otra verga que erecta esperaba continuar dando goce a esa hermosa mujer…

Ella siguiendo de perrito se acercó al borde de la cama ofreciéndole el culo a su cornudo marido quien solo se abrió el pantalón y sin bajárselo sacó su verga y penetró a su esposa “¡qué mojada me la has dejado!” gritaba sorprendido y complacido y así él también la bombeó haciéndola gemir un rato más, la bombeó con fuerza, sumamente excitado con la sesión de sexo que su esposa acababa de tener… se corrió rápidamente dentro de ella… y se volvió a acomodar el pantalón.


Nos quedamos los tres en la cama, ambos acariciándola a ella, su espalda, su culo, hablando de su lindo tatuaje de mariposa en la base de su espalda, era sumamente erótica la escena, el esposo totalmente vestido y Dely y yo totalmente desnudos conversando los tres sobre la cama, recordando lo que había pasado, Luis nos contaba los gemidos que había escuchado, me exhibía el cuerpo de su esposa, me mostraba su culo, sus piernas, le abría las nalgas y me decía lo mucho que le gustaba que le dieran por su anito… ella se reía y me contaba que antes no le gustaba que le dieran por ahí pero que ahora lo adoraba, le encantaba que le hicieran sexo anal y a mí me hubiese encantado hacerlo si no hubiese sido porque el tiempo había corrido y con mucha lástima yo debía partir.



Procedimos a vestirnos sin antes hacer una sesión de fotos, qué lindo final de noche, ella posaba con tanta naturalidad, aceptaba colocarse en cualquier pose con tal que la cámara capture ese ángulo de su cuerpo que resaltaba su belleza y eso era muy fácil, realmente solo había que disparar y una buena foto se tenía, Dely es una mujer muy hermosa por donde se le mire.

Finalmente la despedida un fuerte abrazo agradecido para él y un beso final para ella, que a insistencia de Luis se convirtió en una nueva comida de bocas, nuevamente nuestras bocas estaban como empezamos, mis manos nuevamente sobre su culo… fue difícil dejar la habitación porque me hubiese gustado volver a desnudar a esa mujer y poseerla ahí mismo nuevamente.

Habiendo quedado pendiente comerme su culito, espero que esa nueva oportunidad llegue pronto…

domingo, 23 de agosto de 2015

Video: un seguidor se masturba con la foto de mi esposa

Hola, un seguidor del face me regaló un video de él moviéndose la verga mientras mira una foto del culo de mi esposa en el mionitor de su computadora.

Entiendo que por cuestión del tamaño del video no pudo enviármelo todo pero espero que derramó mucha leche...


video

Gracias por seguirme.
Carlos
Facebook

jueves, 14 de mayo de 2015

Transición de cornudo a corneador




Habían pasado varios años de mi incursión como cornudo, tremendo espectáculo que disfrutaron mis ojos las 2 únicas veces que tuve la suerte de que mi esposa hiciera crecer mis cuernos… habían transcurrido casi 5 años desde la última vez que la pude ver y ya mis cuernos estaban un poco raquíticos, bastante desmotivados y hambrientos de más experiencias de cuernos…


El estilo cuckold es un mundo maravilloso, lleno de amor y morbo al mismo tiempo, parejas muy compenetradas con el gusto por el sexo pero por sobre todo lleno de pasión por el disfrute sexual de ella por sobre todas las cosas.


A falta de cuernos propios, lo compenso contactando a otros cornudos por la internet y con algunos de ellos o ellas se puede tener grandes charlas del tema cuckold, sus inicios, su evolución  y la forma como lo viven intensamente… es cierto que los envidio mucho, con una envidia sana por supuesto, pero envidia al fin…


Uno de esos cornudos con el que nos hicimos muy amigos virtuales es Mario, esposo y cornudo de Débora, una mujer preciosa con un gusto por el sexo que ya les pasaré a relatar.

Con Mario contactamos por la red tiempo después de mi segunda y última cornada, él era seguir de mi blog y luego coincidimos en el face… y desde ahí nos hicimos grandes amigos virtuales. Él siempre me contaba de las aventuras de su esposa Débora, Debo de cariño, con quién cogía lo bien que se la cogían y yo le decía lo mucho que lo envidiaba.


La verdad es que cualquiera que hubiese hablado con él a través de las redes sociales seguramente pensaría que es un charlatán que inventa cosas que no podría ser verdad todo lo que dice, que nadie podría ser tan cornudo ni una mujer tan puta, pues mis amigos, ellos son totalmente reales y paso a contarles mi encuentro con ellos…


De tanto conversar con él acerca de Debo, empezamos a fantasear con la idea de que yo me la cogiera a pesar de que yo soy cornudo no corneador, pero una mujer como Debo, según me contaba y según se veía en las fotos, podría hacer funcionar como corneador a cualquiera que tenga un pene entre las piernas… y ese es mi caso, me excito mucho con la idea de que se follen a mi esposa pero igual me excito con la idea de follarme a una esposa tan linda como Debo. Ambos fantaseamos por mucho tiempo, me parece que más de un año… cómo sería, qué le haría, lo bien que la disfrutaría, seguro sería una gran experiencia…


Hace unas semanas Mario y yo decidimos dar un gran paso: pasar de la fantasía a la acción. Él habló con Debo y le dijo que conocía a alguien que quería cogérsela y ella le pidió que me invite. Quedamos para un sábado por la tarde en su casa, feliz me dio su dirección para que asistiera al feliz encuentro.


La llegada de ese día pareció eterna, pero finalmente llegó el sábado y yo legué puntual a la cita en donde me recibieron felices en su casa pero con una muy mala noticia… los días rojos habían llegado, ella estaba con la regla y se debía posponer el sexo por una semana… lo cual me desmoralizó un poco pero nos permitió tener una larga y agradable charla entre los 3, era la primera vez que hablaba con ella y se expresaba tan libremente como si nos conociéramos de muchos años. Ella hablaba de sexo con mucha soltura, me contaba de las veces que había hecho cornudo a su marido y sus anécdotas sobre el tema, su lenguaje corporal era riquísimo, cuando me contaba de cómo se la follaban no solo lo hacía con palabras sino que echaba su cuerpo en el sofá, abría un poco las piernas y hacía todo el movimiento corporal, gemidos y gestos como si reviviera el momento… uno no había estado ahí pero era imposible no tener una imagen clara de cómo se la follaron en el relato que ella te estaba contando… hasta el cornudo, que seguro ha escuchado esa historia por años, escuchaba y veía con atención a su esposa relatar cómo tenía sexo xon otro macho…


Hablamos de no solo de sexo, abordamos un poco de cultura, fútbol del cual ni Mario ni yo disfrutamos pero ella es hincha a morir de un equipo que el día siguiente perdió y no pude evitar sentir pena por cómo ella debía estar sintiéndose, realmente fue una tarde muy linda, a pesar de la ausencia del sexo pero ese día acordamos la nueva fecha, era un compromiso!

Esa tarde me despedí de Debo con un beso en la mejilla mientras le decía que había sido un placer a lo que ella me corrigió “No! Ha sido un gusto, placer tendremos dentro de una semana”, y sonreía tan natural que daba ganas de abrazarla y no soltarla.


A propósito, describí su lenguaje corporal y no la describí a ella físicamente… Debo es un mujer muy guapa, con un hermoso rostro de lindas facciones, estatura mediana, delgada, cabello largo, de piel muy blanca y bronceada por el sol en algunas zonas, tetas más bien pequeñas pero en punta muy paraditas; en contraste tiene unas caderas muy grandes con un culo precioso, redondo y respingado, que pareciera que lo hiciera hacia atrás para mostrarlo orgullosa; una cintura chiquita, delgadita, y unas piernas muy bellas, casi perfectas. En resumen, es una mujer muy hermosa y es una bendición que ella no se reserve para un solo hombre.


Bueno, regresando al punto que seguramente quieren conocer… llegó el día del reencuentro, nuevamente llegué puntual, al departamento de ellos, Debo aún se alistaba, Mario y conversábamos en la sala y decidimos ir a comprar unas cervezas. Al salir nos cruzamos con una vecina, quien me miró de reojo, seguramente se imaginaba para qué estaba yo ahí y lo que iba a pasar…


Regresamos y seguimos conversando con una cerveza en la mano, Mario le alcanzó la suya a Debo en la recámara mientras se seguía arreglando. La verdad es que la cerveza me caía muy bien, yo estaba sumamente nervioso, hacía muchos años que no estaba con una mujer que no fuera mi esposa, y ahí estaba yo, a minutos de un encuentro sexual con otra mujer, me preocupaba mi desempeño, ¿estaría a la altura de la situación? Mario me había comentado que Debo era muy exigente en la cama…


Finalmente oímos el llamado de Debo, con una linda voz anunciaba que estaba lista y podíamos pasar, nos apresuramos a pasar, Mario me guio hasta la habitación en donde me esperaba su esposa, todo lo que habíamos fantaseado estaba a punto de suceder… ingresamos y ahí estaba ella, sentada a un costado de la cama, con un pequeño vestido negro que contrastaba con su piel blanca, el vestido era realmente pequeño y al estar sentada dejaba ver con mucha tranquilidad el calzón negro que resguardaba su intimidad, una medias negras sin sujetador cubrían sus hermosas piernas y unos zapatos de tacón terminaban de adornar su cuerpo.


Ella sabía que yo estaba nervioso, ella parecía poder leerme, y fue ella quien tomó la iniciativa y el dominio de la situación. A partir de ahí se acabó todo lo que el cornudo y yo habíamos fantaseado, y ella se hizo cargo de todo de una manera maravillosa.


Ven, me dijo, siéntate aquí dándome la espalda, y empezamos una pequeña charla mientras ella me abrazaba y exploraba mi cuerpo. Casi instantáneamente empezó a desbotonar mi camisa cosa que facilité, quitándomela yo mismo, dejé desnudo mi torso y ella empezó a besar mi cuello y espalda, me recorría con sus manos, labios y lengua de una manera espectacular, me hizo olvidarme de todo y solo disfrutaba de lo bien que se sentían esas caricias, lo que hizo por un buen rato.


En un momento se disculpó para ir al baño, al regresar ya se había despojado de su vestido e ingresó a la habitación solo en ropa interior, estaba preciosa, era una hermosa mujer de la cual a cada momento iba descubriendo y conociendo un pedacito más de piel.


Terminé de casi desnudarme, me quedé con las medias para estar a tono con la situación, me recosté en la cama y ella inmediatamente se puso en posición de perrito a un lado mío y se metió mi verga en la boca. ¡Qué deliciosa sensación! Debo es una excelente mamadora y además incansable. Ella reconoció que le encanta mamar y mientras se deleitaba con el caramelo que yo le ofrecía, mis manos recorrían su culo y tetas. ¡Qué ricas nalgas tenía en mis manos! Rápidamente le quité el sostén y le dejé colgando sus tetitas, recién pude conocerlas, estaban preciosas, no muy grandes pero paraditas y unos pezones deliciosos, duritos… con una mano acariciaba sus tetas y con la otra sus nalgas, realmente me faltaban manos…


Ella mamó con mucho gusto, era su caramelo, qué manera de chupar, yo me sentía en la gloria… con mi mano que exploraba sus nalgas alcancé su hilo y lo hice a un lado, mis manos tenían toda la rajita de su culo al alcance, la recorrí hasta alcanzar su anito y jugueteé un ratito con él. Jalé más su calconcito y por fin tuve su concha en mi mano ¡qué rico! No podía tener la verga más erecta… ella no se distraía de la mamada yo me moría de ganas de meter la cabeza entre sus piernas, intenté jalarla para que me ponga su concha al alcance de mi boca pero ella se resistió y solo detuvo la mamada para decirme “no quiero 69”, entristecido respeté su deseo y seguí jugueteando solo con las manos mientras disfrutaba de la maravillosa mamada que estaba recibiendo…


Recién en ese instante noté la presencia del cornudo, lo había olvidado totalmente, él estaba tomando fotos, lo hacía con bastante cuidado para no interferir… él se acercó a la cama para muy tímidamente sugerir un 69 y lo que obtuvo por respuesta fue una amonestación: “he dicho que no! Si no estás atento es tu problema… siéntate y no molestes” y no volvimos a sentir su presencia por mucho rato…


Acerqué mi boca a su pierna izquierda, empecé a besarla y a darle pequeños mordiscos, mi lengua saboreaba su piel… mi boca por fin alcanzó su nalga izquierda, ahora mi boca y mis manos disfrutaban de sus nalgas… ella hizo un movimiento y pasó su pierna por sobre mi cabeza, su concha no quedó al alcance de mi boca, seguía negándome el 69, pero tenía su culo encima de mi cara, ambas nalgas estaban frente a mis ojos, tenía una vista hermosa, dos preciosas nalgas y al centro ese tesoro, ese anito precioso, oscurito cerradito que provoca tentación… qué maravilla empecé a besar ambas nalgas, a mordisquearlas y lamerlas y beso a beso fui centrando y tanteando el camino a su rico ano y lo logré!!! Pude dar el primer lengüetazo en su ano y ella apretó las nalgas, la noté dudosa y luego soltó las nalgas y me dejó hacer…


Qué delicia! estaba dándole un beso negro a esa hermosa mujer y ella lo disfrutaba, detuvo su mamada y se sentó sobre mi cara permitiendo una gran llega de mi lengua en su ano y por supuesto yo no me detenía, lamía con tanto gusto como un niño a su paleta y puedo asegurar que yo lo disfrutaba más…


Ella reasumió su mamada y acercó su concha a mi boca y por fin pude disfrutar de sus labios vaginales, deliciosos, totalmente húmedos, besé esos labios y degusté sus fluidos, estaba muy mojada y sus labios entreabiertos, su concha pedía sexo…


Ella detuvo su mamada, se echó en la cama, le retiré su calzoncito negro quedando vestida con su largas medias negras y sus zapatos, me puse el condón y me acerqué a ella que hermosa se encontraba recostada con las piernas abiertas, me coloqué entre sus piernas acerqué mi verga a su entrada vaginal y empujé con delicadeza pero con mucha firmeza, finalmente me estaba cogiendo a esta hermosa mujer!


Ella me acogió entre sus piernas con bastante gusto, y yo empecé ese delicioso ejercicio de mete y saca, lo hice con firmeza y con un buen ritmo, pero ella es exigente, más fuerte!, pedía, y yo me esmeraba en complacerla, empujaba con todas mis fuerzas y ella pedía más…

Se mordía los labios mientras pedía más, movía sus piernas para reacomodarse, por ratos abrazaba mis caderas con sus piernas y por otros levantaba una pierna y luego la otra, ella guiaba los movimientos para sentir su mayor placer y yo estaba dispuesto a ayudarla a conseguirlo…


La bombeé por un buen rato, ella pidió cambiar de posición, quería ponerse a 4 patas, se puso al borde de la cama y me dijo “quiero más fuerte, yo te voy a mostrar” y cuando la volví a penetrar y empecé a empujársela nuevamente con toda mi fuerza ella empezó un movimiento de cadera que hacía que mi pelvis chocara con sus nalgas con mucha violencia…


Qué manera de coger de esta mujer, yo se la metía con mucha fuerza, estaba agotado pero no pensaba rendirme, felizmente que me encuentro en buena condición física porque ella aún quería más… “tómame del cabello y tira de él”, me dijo, y empecé a hacerlo… era una hermosa cabalgata, parecía un jinete montando a una potra y sus cabellos eran la rienda, yo tiraba con fuerza y empujaba con fuerza y ella gemía y pedía más, era muy intenso y delicioso! Maravilloso!


Terminamos un primer round y descansamos unos minutos… me quité el condón y ella retomó la mamada y yo la caricia de sus nalgas, qué delicia, realmente le gusta mamar, lo hacía con pericia y con mucho gusto, realmente lo disfrutaba…


En ese instante volví a sentir la presencia del cornudo “dale tu leche en la boca” me insistía pero no se la daba, y ella siguió mamando hasta que llegó el momento de darle la leche, le pedí que se ponga a 4 patas y retomé el control de mi verga a la que agité hasta descargar abundante semen sobre su espalda y nalgas, vi correr mi leche por entre sus nalgas, cubrir su ano y deslizarse por su rajita hasta la cama…



Nuevamente volví a sentir al cornudo, él filmaba la escena de mi corrida sobre el culo de su esposa, y al verla llena de semen se apresuró a ofrecerse preguntándole a su esposa “¿puedo limpiarte mi amor? ¿puedo limpiarte con la lengua?” y ante el asentimiento de su mujer me entregó la cámara y se lanzó de cara a su espalda a lamer y lamer con mucho deleite… le limpió la espalda, las nalgas, el ano y su rajita… la dejó limpiecita…


Su esposa luego le ordenó “ahora trae papel para secarme” y él obedeció y la dejó sequita…

Nos quedamos un rato más conversando sobre la cama, realmente fue muy agradable la charla post sexo, todos estábamos muy contentos y agradecidos, había sido una experiencia increíble que espero se pueda repetir muy pronto.